Un lugar sin limites (2021)
A place without limits
El cuerpo político vivo es tan vasto, tan sutil y
maleable como el alma. No hablo aquí del
cuerpo como objeto anatómico o como
propiedad privada del sujeto individual sino de
lo que llamo, precisamente para diferenciarlo
del cuerpo de la modernidad, la somateca.
- Paul B. Preciado
The living political body is as vast, as subtle, and as malleable as the soul. I am not speaking here of the body as an anatomical object or as the private property of the individual subject, but of what I call, precisely in order to distinguish it from the body of modernity, the somatheque.
— Paul B. PreciadoLa transparencia del ánima y la vivificante herida
La dinámica de la psique humana es simbólica y pone en marcha todo nuestro acervo de signos cuando necesitamos dar respuestas a lo desconocido. A lo largo de nuestra vida vamos almacenando memorias y nos basamos en la capacidad de imaginar: una auténtica alquimia de ideas, conceptos e imágenes. Allí donde se elaboran nuestros pensamientos también se edifican nuestras creencias, nuestras fantasías y paradigmas. Estas dimensiones simbólicas del pensamiento sirven a Gonzalo para la consolidación de su
lenguaje pictórico y la creación de imágenes tan sofisticadas como inusuales, justamente ahí reside la libertad de enrarecimiento de su obra reciente...
The transparency of the anima and the life-giving wound
The dynamics of the human psyche are symbolic, activating our entire repertoire of signs whenever we need to respond to the unknown. Throughout our lives, we accumulate memories and rely on the capacity to imagine: a genuine alchemy of ideas, concepts, and images. Wherever our thoughts are formed, our beliefs, fantasies, and paradigms are also constructed. These symbolic dimensions of thought allow Gonzalo to consolidate his pictorial language and create images that are as sophisticated as they are unusual; it is precisely there that the uncanny freedom of his recent work resides...
La investigación iniciada con su primera beca del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) propició una obra de crítica política que posteriormente se complejiza con una visión reflexiva y visceral de la corrupción y la masculinidad, desbordando la carne de los cuerpos-territorio en sublimes escenas y bouquets. Para Gonzalo, el lenguaje cinematográfico de cineastas como Arturo Ripstein y Jorge Fons constituye una memoria vital de un México en descenso. Las reglas y dinámicas de una sociedad violenta permean el carácter de su obra como un lugar sin límites desde donde cuestionar los códigos absorbidos en nuestra crianza, una crianza desplegada entre los engaños del consumo y el utópico milagro mexicano. Aquella modernidad que abrazó nuestros cuerpos con el hormigón de los multifamiliares de la clase media urbana, sostenida sobre una arrogancia moral.
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The research initiated during his first FONCA grant (National Fund for Culture and the Arts) gave rise to politically critical work that later became more complex through a reflective and visceral vision of corruption and masculinity, overflowing the flesh of bodies-territories into sublime scenes and bouquets. For Gonzalo, the cinematic language of filmmakers such as Arturo Ripstein and Jorge Fons constitutes a vital memory of a declining Mexico. The rules and dynamics of a violent society permeate the character of his work as a limitless space from which to question the codes absorbed through our upbringing—an upbringing shaped between the deceptions of consumerism and the utopian “Mexican miracle.” That modernity which embraced our bodies with the concrete of middle-class housing complexes, sustained by moral arrogance.
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García observa escenas de películas como El castillo de la pureza (1973) o Rojo amanecer (1989) y las reinterpreta a través de la pintura, desplegando espacios interiores donde habitan cuerpos encarcelados: metáfora del género como experiencia atravesada por representaciones discursivas y visuales emanadas de los dispositivos institucionales y de la dominación. Las corporalidades se trazan desde una pornografía anímica y se revelan entre el naturalismo y la ficción. Es en la hostil intimidad donde los cuerpos devienen plasticidad que no opone resistencia; incluso sangran en las llagas de la herida colonial: el cuerpo político vivo que Preciado denomina “la Somateca”. La libertad de nuestros cuerpos y mentes es relativa al espacio que el poder nos permite habitar.
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García observes scenes from films such as The Castle of Purity (1973) and Dawn of Red (Rojo amanecer, 1989), reinterpreting them through painting by unfolding interior spaces inhabited by imprisoned bodies: a metaphor for gender as an experience traversed by discursive and visual representations emanating from institutional apparatuses and systems of domination. These corporealities are drawn from a kind of psychic pornography and revealed somewhere between naturalism and fiction. It is within hostile intimacy that bodies become a form of plasticity incapable of resistance; they even bleed through the wounds of the colonial scar: the living political body that Preciado refers to as the “Somateca.” The freedom of our bodies and minds is relative to the space that power permits us to inhabit.
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El castillo de la pureza
Arturo Ripstein
(1973)
La corporalidad trazada por el artista funde pintura y lápiz de una manera gestual que permite comprender que aún hay vida en esos cuerpos amorfos, alejados del imperativo higiénico: trauma pandémico de una sociedad contemporánea obsesionada con la limpieza. Resulta significativa la distancia entre la realidad y las condiciones hipoalergénicas del presente, motivo prioritario en la creación de imágenes del pintor. Las composiciones de Gonzalo García nos devuelven la experiencia de la negatividad a través de fluidos que se derraman entre la transparencia del ánima y la delicadeza de los pétalos de piel, donde lo animal se impone a lo vegetal en un universo de cuerpos aprisionados dentro de una epistemología binaria (presa/cazador, muerto/vivo, mujer/hombre, conejo/perro): cuerpos en mutación, con miembros flácidos y órganos que escapan desde las fisuras políticas; presencias incómodas entre la sombra y la penumbra.
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The corporeality traced by the artist fuses painting and pencil in a gestural manner that allows us to understand that life still exists within those amorphous bodies, far removed from the hygienic imperative—the pandemic trauma of a contemporary society obsessed with cleanliness. The distance between reality and the hypoallergenic conditions of the present becomes significant, serving as a central motivation in the painter’s image-making. Gonzalo García’s compositions return us to the experience of negativity through fluids spilling between the transparency of the soul and the delicacy of skin-like petals, where the animal prevails over the vegetal within a universe of bodies trapped inside a binary epistemology (prey/predator, dead/alive, woman/man, rabbit/dog): mutating bodies with limp limbs and organs escaping through political fissures; uncomfortable presences dwelling between shadow and dimness.
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El artista incorpora los bodegones y tapices presentes en la ambientación de los filmes, pero también lo hace desde el recuerdo de los espacios familiares habitados. Estos elementos se articulan como símbolos de prosperidad, aunque también de intimidación: propaganda cultural del sistema para la lucha de clases. La mirada de Gonzalo no se detiene en el ornamento desde lo puramente visual; lo transforma hábilmente en una herramienta para intensificar la metáfora de la construcción de la apariencia desde el interior. El universo de ricos detalles pictóricos de García se relaciona directamente con el bodegón como representación de objetos inanimados en la historia del arte occidental y con el desarrollo de claves frecuentemente religiosas. La pintura de caza también constituye un referente para el desarrollo de su práctica, íntimamente ligada a las lecturas de poder, el performance de género y la colonialidad del ser y de los cuerpos. Es preciso entender el lenguaje de Gonzalo como una respuesta a la necropolítica desde una delicada poética de colores pastel, cargada de una tensión vivificante, en la que se asoma una postura del artista frente a la desaparición de las cosas y los cuerpos en sociedades algorítmicas determinadas por otras inteligencias.
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The artist incorporates still lifes and tapestries present in the mise-en-scène of these films, but also draws from memories of inhabited family spaces. These elements function both as symbols of prosperity and as instruments of intimidation: the cultural propaganda of class struggle. Gonzalo’s gaze does not linger on ornament as something merely visual; he skillfully transforms it into a tool for intensifying the metaphor of constructing appearances from within. García’s universe of rich pictorial detail relates directly to the still life tradition as a representation of inanimate objects in Western art history and to the development of often religious symbolic codes. Hunting painting also serves as a reference point for the development of his practice, intimately linked to readings of power, gender performance, and the coloniality of being and of bodies. Gonzalo’s language must be understood as a response to necropolitics through a delicate poetics of pastel colors charged with vital tension, in which the artist’s position emerges regarding the disappearance of things and bodies within algorithmic societies determined by other intelligences.
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Gonzalo García genera un testimonio visual que no se priva de espíritus, una postura radical en tiempos de estética complaciente. Las inquietantes escenas plasmadas en sus lienzos se convierten en la vulnerable incomodidad de la corporalidad distorsionada y en una pasividad contundente atrapada entre el nicho y la alegoría. Desde este estremecimiento, Gonzalo nos ofrece el preciosismo en carne viva y la íntima penetración de la herida. Nos muestra el interior que habita en nuestra memoria colectiva amarillenta y excede los límites de lo bello y lo feo para ofrecer un imaginario de perturbadora belleza, donde aquello distinto de la forma se descompone y escandaliza, porque esas carnes suaves y translúcidas siguen siendo un cuerpo, después de todo.
Gonzalo García produces a visual testimony that does not deprive itself of spirits—a radical stance in times of complacent aesthetics. The unsettling scenes depicted on his canvases become the vulnerable discomfort of distorted corporeality and a forceful passivity trapped between the niche and allegory. From within this trembling, Gonzalo offers us preciousness in raw flesh and the intimate penetration of the wound. He reveals the interior inhabiting our yellowed collective memory and exceeds the boundaries between beauty and ugliness in order to offer an imaginary of disturbing beauty, where that which diverges from form decomposes and scandalizes—because those soft, translucent fleshes are still a body, after all.
- Víctor Esquivel